Los asistentes pudieron degustar la rica gastronomía de ese país

LOWELL, MA. — Con música, bailes folklóricos, gastronomía, alegría y un ambiente de confraternidad, fue celebrado en Lowell el Festival Salvadoreño 2026, una jornada que reunió a la comunidad salvadoreña residente en la ciudad y a personas de distintas nacionalidades que se dieron cita para disfrutar y apoyar esta importante celebración cultural.

El encuentro, celebrado el pasado fin de semana en el JFK Civic Center, se convirtió una vez más en un espacio para compartir y mantener vivas las tradiciones de El Salvador, al tiempo que permitió a los asistentes conocer y disfrutar de diferentes expresiones de la cultura salvadoreña. Durante la actividad, los presentes disfrutaron de presentaciones de bailes folklóricos, música en vivo, comidas tradicionales y diversas actividades para toda la familia, en una jornada marcada por la alegría y el orgullo de la comunidad salvadoreña.

Como parte de la inauguración del festival se realizó el solemne acto de izada de la bandera de El Salvador, con la presencia de autoridades municipales, representantes de la comunidad y familias salvadoreñas. Durante la ceremonia, Adriana González destacó el orgullo de la comunidad por sus raíces y agradeció la presencia del cónsul general de El Salvador, Eduardo Uma, resaltando que su participación representaba un mensaje de reconocimiento y respaldo a los salvadoreños residentes en Massachusetts.

Uno de los momentos más emotivos estuvo a cargo de Angelina González, de 17 años y reina del festival, quien señaló que la bandera azul y blanca representa la historia, la libertad, la fortaleza, las tradiciones y los sacrificios de las generaciones anteriores. Por su parte, el alcalde Erik Gitschier reconoció las contribuciones de la comunidad salvadoreña a Lowell a través de su cultura, familias, fe, emprendimiento y servicio.

La concejal Rita Mercier dio lectura a la proclama oficial de la ciudad, mediante la cual se declaró el 30 de agosto de 2026 como “El Salvadorian Flag Raising Day” en Lowell, reconociendo la riqueza cultural y el impacto de la comunidad salvadoreña en la ciudad. El acto inaugural concluyó con las palabras de Juan González, presidente del Festival Salvadoreño, quien recordó que, aunque muchos se encuentren lejos de su tierra natal, El Salvador permanece en el corazón de su gente. Entre las autoridades presentes estuvieron, además de los ya mencionados, la senadora estatal Vanna Howard y los concejales municipales, Belinda Dirian, Corey Robinson y Sydney Leang, entre otros, quienes acompañaron a la comunidad salvadoreña en esta significativa celebración.

El Festival

A las expresiones folklóricas se sumaron también ritmos y música contemporánea, demostrando que la cultura salvadoreña continúa evolucionando y que sus tradiciones pueden convivir con las nuevas expresiones artísticas. Las presentaciones musicales y los bailes invitaron a los asistentes a cantar, bailar y disfrutar, creando una verdadera fiesta de identidad y confraternidad. Uno de los grandes atractivos de la jornada fue la presentación del legendario Grupo La Máquina de El Salvador, que puso a disfrutar al público con su reconocido repertorio de música tropical y cumbia.

De esta manera, el Festival Salvadoreño de Lowell reafirma su importancia como una celebración que une a los salvadoreños en un mismo sentimiento, un mismo canto y una misma tradición, mientras abre sus puertas a toda la comunidad para compartir la riqueza cultural de El Salvador. La actividad también constituye un ejemplo de cómo las comunidades inmigrantes mantienen y enriquecen el patrimonio cultural de Lowell, convirtiendo sus tradiciones en parte del mosaico multicultural que caracteriza a esta ciudad de Massachusetts.

Gastronomía salvadoreña, otro de los grandes atractivos

La gastronomía salvadoreña también tuvo un lugar destacado durante la celebración, ofreciendo a los asistentes la oportunidad de disfrutar de algunos de los sabores más representativos de este país centroamericano. Entre las opciones estuvieron las tradicionales pupusas, uno de los platos más emblemáticos de El Salvador, preparadas con diferentes rellenos, además de tamales salvadoreños, pastelitos, empanadas y otras especialidades típicas. La variedad gastronómica permitió a los visitantes conocer y saborear parte de la riqueza culinaria salvadoreña, haciendo de la comida otro de los grandes atractivos de una jornada dedicada a celebrar la identidad, las raíces y las tradiciones de El Salvador.

También merece un reconocimiento especial la gran labor de los vendedores y emprendedores que estuvieron presentes durante el festival, quienes aportaron de manera significativa al éxito de la jornada. Con entusiasmo y dedicación, ofrecieron al público una amplia variedad de productos, alimentos y otros servicios, creando un espacio de intercambio y apoyo al emprendimiento comunitario. La presencia de estos vendedores fue, sin duda, parte importante del ambiente de convivencia, dinamismo y alegría que caracterizó el Festival Salvadoreño de Lowell.